sábado, 17 de mayo de 2014

Helios Gómez, artista de corbata roja


Helios Gómez: Artista de vanguardia, anarquista y gitano

13 enero 2014

Orígenes proletarios

Helios Gómez Rodríguez, también conocido como «el artista de la corbata roja» nació en 1905 en el popular barrio sevillano de Triana en el seno de una familia gitana, hecho del que siempre se sintió orgulloso. Hijo de un trabajador del corcho, sus primeros estudios artísticos los realizó en la escuela de artes y oficios de Sevilla, donde aprendió la profesión de decorador de cerámica, oficio que ejerció al entrar a trabajar en los talleres de la fábrica de la Cartuja a los 14 años. Además asistió a clases nocturnas de Bellas Artes.

También en Sevilla a principios de la década de los 20 del siglo pasado empieza a relacionarse «el artista de la corbata roja» con grupos anarquistas. Al parecer, las ilustraciones de Franz Masserel que se incluían en algunas publicaciones ácratas así como los grabados de Norah Borges (hermana de Jorge Luis Borges) que aparecían en la revista ultraísta sevillana Grecia influyeron en la futura orientación vanguardista de Helios Gómez.

Militancia anarquista

Helios Gómez se afilia a la CNT en 1923. Su estilo empezó a perfilarse en la revista anarquista Páginas Libres. Dicho estilo era una personal mezcla de futurismo, cubismo y expresionismo con temática obrerista y de denuncia social. Sus primeras obras fueron expuestas en el café Kursaal de Sevilla en 1926 y luego en el Ateneo de Madrid y en Barcelona en las Galerias Dalmau, centro de la vanguardia internacional. Estos cuadros suscitaron una desigual respuesta de la crítica: por un lado, los críticos sevillanos se admiraron de lo lejos que estaba la obra de Gómez del casticismo imperante y el crítico madrileño Francisco Alcántara felicitó al dibujante en las páginas de El Sol; sin embargo, por otro lado, en Barcelona, Sebastián Gasch calificó la obra de Gómez en L’amic de les arts de «lamentable». Sin duda no solo la audacia estética sino también el mensaje anarquista del artista irritó al sector más conservador de la crítica de la época.

Pronto la represión por su activa militancia libertaria le lleva a huir del país y exiliarse en Francia. Así en 1927 Helios Gómez llega a París, capital del arte de vanguardia mundial y también un centro de irradiación de las ideas de la izquierda. Allí expone en las galerías ligadas a las corrientes artísticas vanguardistas y también escribe en revistas de anarquistas españoles exiliados como Tiempos Nuevos o Rebelión. Allí Gómez participó en las movilizaciones contra el encarcelamiento y posterior ejecución de los anarquistas italo-norteamericanos Sacco y Vanzetti. En una de las manifestaciones a favor de los anarquistas de Boston Helios Gómez fue detenido procesado y obligado a abandonar Francia.

Artista comprometido

A partir de ahí inicia un periplo por diversas ciudades europeas como Bruselas, Amsterdam, Viena, Moscú, etc. sin abandonar su compromiso artístico y político. Finalmente pasa una temporada en Berlín donde va a recibir el importante influjo de artistas como George Grozs (a quien conoció personalmente) o John Hartfield, artistas que procedían del expresionismo o del dadaísmo y que sin abandonar la estética vanguardista van a utilizar sus obras como herramientas para denunciar la situación de explotación del asalariado. Años después «el artista de la corbata roja» declararía sobre Berlín:
«En esta ciudad comenzó mi educación artística. Alemania es la nación del mundo que posee más valores absolutos en las artes plásticas.»
En Berlín Helios estudia tipografía y maquetación y para ganarse la vida pública sus ilustraciones en periódicos y revistas e incluso trabaja como extra en alguna película.

Tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera, Helios vuelve a España convencido de que el nuevo clima político sería más favorable a sus ideas políticas y artísticas. Tras asentarse en Barcelona no tarda mucho en encontrar trabajo como ilustrador de publicaciones de izquierdas como L’Opinió, La Rambla, Estudios, Tiempos Nuevos. Por otra parte la AIT publica en Berlín en 1930 su primer álbum de ilustraciones, Días de Ira, que además incluía poemas suyos.

Pero pronto la represión gubernamental se vuelve a cebar en «el artista de la corbata roja». Con el pretexto de desarticular un complot contra el rey Alfonso XIII la policía detiene en Barcelona a multitud de destacados militantes antimonárquicos, entre ellos a Helios Gómez, quien será de los que más tiempo permanezca entre rejas. Poco después, al proclamarse la II República, vemos a nuestro artista en el asalto a la cárcel de mujeres de Barcelona y dos meses más tarde en la Huelga de la Telefónica en Sevilla, una de las primeras huelgas de la II República que fue iniciada por la CNT. Sin embargo, su militancia anarquista estaba llegando a su fin ya que ese mismo año se afilia en Madrid al Partido Comunista. Sin duda, el impacto que tuvo sobre Helios (así como sobre tantos otros intelectuales y artistas) la Revolución Rusa tuvo mucho que ver en esta decisión.

En 1932, tras impartir conferencias sobre arte proletario y arte burgués es invitado como representante español en el Congreso internacional de Artistas Proletarios de Moscú. Sin embargo esa segunda visita a la URSS decepciona a Helios que se da cuenta que ese ya no es la misma URSS donde triunfaban los Maiakosvki o los Rodchenko. Esta vez encuentra un país en el que el futurismo y el arte de vanguardia han sido sustituidos por la gris y ramplona estética del realismo socialista cuyo único objetivo era adular a la burocracia del partido. Sin embargo allí tiene la oportunidad de coincidir con personalidades tan sobresalientes como el novelista Ramón J. Sender, el poeta Louis Aragon, y lo que es más importante aún, con el dibujante alemán Gerd Arntz, uno de los artistas gráficos de la época que más le influenció. Helios nunca va a aceptar el realismo socialista pero sí que va a ir eliminando de su obra lo abstracto y lo simbólico a favor de lo social y lo concreto. Este rechazo del prosaísmo del arte estalinista motivará que cuando Helios expone en Moscú en el Museo Pushkin tan solo visitará la galería gente cercana a su pequeño círculo de amistades como el propio Arntz. Por otra parte, también edita su segundo álbum de ilustraciones Revolución Española.

Helios Gómez en la Revolución Española

De vuelta a España, tras más de un año de estancia en la URSS, Gómez coincide con los levantamientos obreros contra la política derechista del Bienio Negro (1934-1936). Y nuevamente, se sitúa en el centro de la acción revolucionaria y es apresado y confinado en un buque prisión en Barcelona. Durante su cautiverio Helios dibujó una serie de ilustraciones que mostraban con toda su crudeza la represión de las fuerzas del orden contra los mineros de Asturias. La carpeta se llamó ¡Viva Octubre! y se publicaría en Bruselas al año siguiente.

Cuando cae el gobierno derechista y se convocan nuevas elecciones la necesidad de dinamizar la propaganda de la izquierda, que se empezaba a recuperar del golpe de la represión en Asturias, se hizo evidente. Así, se crea a iniciativa de Helios Gómez el Sindicato de Dibujantes Profesionales de la UGT de Barcelona, que tendrá mucha importancia porque se dedicará a producir la propaganda del bando republicano en Cataluña.

Al producirse el golpe de estado militar de 1936 Helios estuvo desde el primer momento luchando en las barricadas que se levantaron en las calles de Barcelona. Gómez será a partir de ese momento el enlace entre el Partido Comunista y el Sindicato de Dibujantes Profesionales y es nombrado comisario político. Pero el cargo le venía grande y la disciplina de partido no era lo suyo, así que fue destituido por desobedecer órdenes y perseguido por la cúpula del PCE tal y como lo fueron los militantes del POUM por lo que, como éstos, buscó refugio en sus antiguos camaradas anarquistas. Así, integrado como miliciano de cultura de la 26ª División, antes conocida como División Durruti, organiza en Barcelona la exposición dedicada a la memoria de Buenaventura Durruti.


Los horrores de la guerra

Tras la caída de la ciudad de Barcelona en manos de las tropas franquistas Helios pasa la frontera y vive durante cuatro años en campos de refugiados franceses. Allí se relaciona con el escritor Max Aub. Debido a los malos tratos de los guardas de los campos y su deportación a Argelia donde se le obliga a trabajar en la construcción del trazado transahariano, decide regresar a España. Allí empieza una nueva serie de dibujos, Los horrores de la guerra, que pone el colofón a las ilustraciones de carácter social que empezara en los años 20.

Helios, con su compañera Mercedes Planas, con la que tiene un único hijo, Gabriel, primero se instala en Sevilla y más tarde, y de manera definitiva, en Barcelona. Allí se entrega nuevamente a la lucha contra la dictadura entrando en contacto con grupos opositores en la clandestinidad. Como consecuencia nuevamente es apresado y pasa dos temporadas más en la cárcel Modelo de Barcelona. Allí pinta en el techo de una celda (la primera del corredor de los condenados a muerte, que se usaba como oratorio) la llamada Capilla Gitana. En dicho mural se mostraban personajes de rasgos gitanos junto a ángeles negros (como los del bolero de Machín). Toda una provocación que paradójicamente resistió toda la dictadura pero que ya en plena democracia, en 1996, desapareció bajo una capa de pintura, si bien posteriormente pudo recuperarse. En esta época su producción pictórica, que a menudo eran murales, tiene una marcada influencia surrealista.

Significado de la figura de Helios Gómez

Helios Gómez ejemplifica un doble compromiso revolucionario, por un lado con la estética a través del arte de vanguardia y por otro con la ética, primeramente a través de su militancia anarquista y posteriormente comunista. Su figura, asimismo, viene a demostrar que la Revolución Social está por encima de las culturas, las etnias o las naciones, pues el socialismo de lo que tiene que ocuparse es destruir las desigualdades socioeconómicas, idea ésta que es un leit motiv en la obra gráfica de Helios. Solo el país y el tiempo intelectualmente baldíos en los que nos ha tocado vivir pueden explicar la capa de olvido y de silencio bajo la que ha sido sepultada la figura innovadora y rebelde de Helios Gómez. Ser a la vez anarquista, vanguardista y gitano no son buenas credenciales para alcanzar el reconocimiento, aunque sea póstumo, del vacuo establishment artístico actual.

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